Un nombre que representa
una historia dedicada al calzado y que empieza con apenas 8
años cuando Juan Navarro Oriente trabajaba de
aprendiz de zapatero con 'el tío Jotín'. Fue por
aquel entonces cuando comenzó a manejar el punzón
y la lezna; y a dar forma al ante y el charol a cambio de una
comida diaria.
Las
manos ansiosas por alcanzar su sueño de ser un excelente
zapatero de señora, le llevó a trabajar bajo la
dirección de Don Francisco Juan, zapatero especializado
en bottier fino. Contaba por entonces con 13 años y una
ilusión desbordante por realizar su propio trabajo independiente,
deseo que alcanzó unos años más tarde.
A los 16 años era un magnifico artesano de zapatos de
señora.
Testigo
fiel de su trabajo diario, Asunción Busquier, su mujer,
ayudaba sin descanso en las tareas de aparado formando ambos
un equipo perfecto de producción de un calzado bien hecho.
En 1.946
esta humilde y trabajadora familia, cimentó los pilares
que más tarde dieron paso a un proyecto familiar: Kurhapies;
cuya dirección quedó a cargo de la segunda generación
de la mano de Juan Navarro Busquier.